Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2008.

Resumen

El día que conocí a Woody Allen

Porfin se va a estrenar tras un año de espera. Estoy aufórica, y no sólo porque no dudo de su genialidad sin haberla visto, sino por que además podré decir "YO ESTUVE EN EL RODAJE".

Se que es bastante atrevido decir eso, incluso el título de este post es demasiado para lo que fué realmente, pero los que me conocen saben de mi absoluta filia y admiración por este hombre. Simplemente el habérmelo topado, el haber estado a escasos metros cumple uno de mis sueños a realizar antes de morir, que como bien se sabe son: tener un hijo, escribir un libro... y ver a Woody Allen.

Justo  hace 2 semanas cumplió un año este momento. Me encontraba yo en Barcelona de vacaciones con mi cuñado y  me estaba enseñando los lugares que habían marcado su infancia. Me llevó a una iglesia preciosa donde había hecho la comunión y al llegar el lugar estaba plagado de equipos y técnicos de rodaje. El me explicó que seguramente se trataría de una serie que solían grabar, y decidimos colarnos para ver algo. En nuestra ilegal expedición nos encontramos al cura encargado de dicha iglesia y empezaron a charlar tranquilamente.. mientras mi hermano y yo  esperábamos pacientes.

Mi hermano cuenta como anécdota que mientras esperábamos yo me quedé pálida. Empece a golpearle, a "gritar susurros"...

"Mira... Mira... porfavor Woody Allen..."

En efecto, ahí estaba, jusdo delante nuestro, a unos escasos 3 metros. Mientras cabizbajo con unos cascos comía un donnut. Tanto mi cuñado como mi hermano me animaron para atreverme a pedirle una foto... pero no, respondí tajante: "a Woody Allen no se le molesta". Y allí permánecí unos minutos, pálida observando como desayunaba.

Y sí, ahora me llamarás exajerada por este título... pero... YO ESTUVE EN EL RODAJE DE VICKY CRISTINA BARCELONA.

Va de narices...

Es la sensación que tienes en invierno, cuando tras caminar por la calle bajo una bufanda mullida, con las manos en los bolsillos, tiritando. Cuando notas el frío de tu nariz sin necesidad de tocarla, cuando duele de lo helada que está… de repente te golpea en la cara el primer rayo de sol. No es el primero de tu vida ni mucho menos, pero por lo menos a mí, me hace sentir de genial.

Es la sensación que tengo tras estas etapas de pesadumbre personal, de incertidumbre helada. De agotamiento tras cada paso, de tedio en dosis industriales.

De repente una conversación, o dos, te golpean en la cara y justo te calientan el alma y te llenan de energía.

No sé si son los logros (personales y académicos), si es el reencontrarme con viejos amigos y conmigo misma, el inmunizarme a ciertos temas y personas, etc. 

A veces no soy consciente de cuanto mis problemas, o mejor dicho, de cuanto contamino el resto de mi vida influida por contextos. El haberme topado con unas gafas de optimismo, de orgullo tanto por mí como por los míos, el convertir buenas ideas en buenas acciones… me han quitado un peso encima, que curiosamente, no sabía que llevaba. Y ahora todo me da igual porque sonrío, porque vuelvo a hacer planes disparatados que no se cumplirán y me sigue dando igual, porque me siento igual que antes, igual que siempre, porque planeo que todo vuelva a ser igual…

Porque da igual el camino helado que quede, mi nariz está caliente.

¿Qué tal una por los viejos tiempos?

Etiquetas:



Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.